
La foto la podéis ampliar. Pinchad sobre ella y arreglado. Os la descuartizo siguiendo los números en rojo:
1-. Tengo un corcho, pero sin fotos de amigos ni recuerdos idílicos. Lo uso para ver las historias. En cada papelillo pongo una escena, según la tengo en mi mente, y después me alejo para verlo en conjunto. Esto se hace mucho en cine, no sé cuánto en literatura. En este caso, tenéis la novela que estoy gestando en estos momentos. El principio está claro, pero hacia la mitad me bailan los papeles. Tengo escenas sueltas, pero el orden exacto hay que estudiarlo detenidamente. Además, me permite añadir escenas o eliminarlas con tan solo mover una chincheta. Y os lo aseguro, lo ves todo más global, además de tenerlo más presente. Ah, he "censurado" la mayoría de los papelillos, no vaya a ser que me copie Ana Rosa Quintana.
2-. David M. Rus me regaló esta espectacular ilustración, y por supuesto la imprimí en gran tamaño. Cuando me dijeron lo que costaba enmarcarla, decidí dejarla así. A veces coloco mensajes persuasivos por la pared, en plan "ESCRIBE COÑO" y similares (no es broma). Por cierto, ¡¡visitad la web de David Rus!! Un genio el tío.
3-. Esto le llama la atención a mucha gente. Como se puede ver, escribo en una pantalla bastante grande, con vista de word normal - Ancho de página. Es decir, tooodo lo que da la pantalla es líneas. Además, aparte de bajarle el brillo al mínimo, le cambio los colores con el fondo a negro y las letras a blanco (si a alguien le interesa, le digo cómo hacerlo en otro post). Pienso que me quema menos la vista, aunque hay quien dice que consigo el efecto contrario. En la mesa, los imprescindibles altavoces. Y en el interior, el Loquendo, que me lee lo que escribo en voz alta.
4-. Un mando de seis botones con la palanca a la izquierda, para jugar a los videojuegos de mi juventud como si estuviera en los recreativos. Debajo, papeles, apuntes, y unas muñequeras de las que usan las viejas para cuando me duelen las manos de teclear. Iba a recoger un poco la mesa, pero al final he dejado los libros que tenía por encima. Sí, soy un vago...
5-. Teclado y ratón inalambricos. Amigos, si vais a escribir a máquina, no os conforméis con el que os dan en la tienda. Por 20 euros me compré uno de Microsoft. ¿Por qué? Porque se nota. No es lo mismo escribir en un teclado barato, os lo aseguro, y cuando te pasas varias horas al día, se agradece. Y mucho.
6-. Aquí suele estar el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, aunque ahora el hueco está huerfano ya que se lo ha llevado mi hermana. Imprescindible escribir con un diccionario cerca.
7-. Igual de importante que el teclado es tener un sillón donde pasar horas y horas. Este me costó unos 200 euros hace cinco años. Ahora los he visto por 60-70. Vuestra espalda es importante, hacedle un favor.
8-. Más caos que debería haber ordenado: mi estantería. Discos, cómics, minicadena (sí: con tocadiscos), bolis, incienso... En fin, premio al que encuentre a Wally.
Y como decía al principio, a ver si se anima la peña y nos muestra dónde escribe. Creo recordar que Vilar-Bou ya lo hizo, con consejos de John Grisham incluídos. Porque, reconocedlo: todos somos unos vouyeur...




8 réplicas inteligentes:
Con ese peaso poster la inspiración seguro que te llega sola. Curioso los del contraste negativo en el ordenador. Al parecer resulta menos dañino para la vista. También mola lo de los papelitos, a lo policía en busca de psicópata.
Yo escribo en cualquier sitio. Mientras haya un ordenador a mano...
Mola tu rincón! Yo prefiero tener siempre una ventana delante o al lado.
Enric: Lo de los papelitos es genial, te lo aseguro. Puedes "ver" la historia al mismo tiempo que cambia en tu mente. Bienvenidos al mundo de los mapas. El contraste negro-blanco ya es una manía personal, me temo...
JM: La ventana la tengo detrás (delante es muy perjudicial, al menos para escribir a PC). En realidad, lo que llamo estudio es un trozo de mi habitación (la foto está hecha desde la cama), y a un lado hay más estanterías, etc... Pero sí, me gusta estar encerrado. Por cierto, iba a enlazar tu entrada aquella, pero no la he encontrado por ninguna parte.
Ya me imaginaba lo de la habitación, pero da el pego. Es que aquella entrada es de hace un huevo de tiempo. Ahí sigo.
Vaya, que ordenado! Yo es que tengo el taller siempre hecho un caos. Intentaré animarme algún día a enseñarlo, pero creo que sería un mal ejemplo para los demás.
No mientas, la has ordenado.
Tu diccionario ya tiene polvo, ya te lo llevaré, que son mucho mejores lo electrónicos :P
Estas cosas me interesan. Soy un cotilla, vaya.
-Las libretas aquellas estaban de puta madre, JM.
-Un artista tiene que ser caótico, Verónica. A ver si te animas a subir una foto.
-Yo no he ordenado nada, ha sido un duende que vive en mi casa, hermanita.
-No hay nada mejor que asomarse a la ventana del prójimo, Rob.
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