Hoy toca lo que ya adelanté ayer: resumen de la Hispacon de Huesca.
Ante todo, me lo pasé genial. La gente me trató de puta madre, comí mejor, y de la juerga nocturna ni hablamos.
Ahora bien, como ya hay otras crónicas más completas que la mía, me dedicaré a sacar los trapos sucios de toda la gente con la que compartí mesa. Temblad, amigos, temblad…
Mis compañeros de viaje resultaron ser David Mateo, su costilla Yolanda, y el gran Juanmi Aguilera. El viaje se amenizó criticando a famosas del corazón y jugando a adivinar películas (acertamos desde Los Ewoks hasta el Star Wars Turco, pasando por la obligada pregunta de ¿Sale Patrick Swayze?). Parada para comer y tomar la primera Mahou de la mañana, y al rato llegamos a Zaragoza. Desde allí ya se empezó a notar la desesperación de David, ya que cada 20 kms había un cartel que aseguraba que Huesca estaba a otros 20 kms, y así hasta el infinito.
Una vez escapamos de ese agujero negro, alcanzamos la ciudad y como no podía ser de otra manera, nos perdimos. David paró a preguntarle a un tipo que subía a un furgón blindado. Tras acariciar la culata de su arma reglamentaria y comprobar que éramos unos mindundis, nos indicó la dirección del hostal, tras lo cual emprendimos la marcha y de nuevo nos perdimos. Finalmente, el hostal estaba en una esquina por la que habíamos pasado mil veces. Esto nos sucede por fiarnos de la capacidad de orientación de Juanmi Aguilera. Si es que alguien que contempla las distancias en años luz no puede ser un buen guía de ciudad pequeña.
En la comida coincidimos con Mariano Villarreal (no me pegues más, no, con la hebilla del cinturón nooooo) y José Antonio Cotrina, y comenzó el baile de chuletones y birras. De ahí saltamos al baile de presentaciones: Juanmi y su espléndida La Red de Indra, y Oscar Bribian con Mentes Perversas. Coincidí con grandes escritores como Roberto Malo, que se terminó llevando el Premio Nocte. Además, me regaló varios de sus libros. Así no te haces millonario, compañero…
Entre la merienda y la cena me fui de cañas con Jorge Ruiz, editor de Sirius, donde ya comenzaron las conversaciones en voz baja. Por cierto, se llevó el plan editorial para el año que entra y un adelanto de mi próxima novela (en pocos días daré más detalles). Tras ello, fuimos unas 15 personas en busca de un lugar apropiado donde cenar. Coincidimos con Steve Redwood y su encantadora traductora Elena. Todo un personaje este Steve. Tras ver como David Mateo no dejaba vivo churrasco que se le ponía ante las narices, tocó la hora del chupito y de los monólogos de terror que organizaba Nocte. Allí saltaron Susana Vallejo, el capo David Jasso, Roberto Malo, Alfredo Álamo y alguno más que la nebulosa mental que me provocó la novena birra ha borrado de mi memoria. Y eso que tenía un monólogo de terror cojonudo: “Va a llegar el libro electrónico y nos va a follar a todos”. Aún tengo escalofríos de pensarlo.
De alguna manera terminé la noche con los autores de novela juvenil, que a la postre resultaron ser los más golfos. Cotrina, Vallejo, Javier Ruescas, María Martín (editora con estudios), Nerea Marco (prensa), Álamo, Aguilera… Curioso el caso de Javier. Cuando le tenté de que se quitara el anillo de los Jonas Brother (es coña) y le entráramos a alguna chavala, en lugar de mandarme a la mierda dijo: “Tengo novia y estoy enamorado de ella”. Las palabras que intercambiamos me dejaron claro que era un tío inteligente e íntegro pese (o debido) a su juventud. Me pedí un par de cubatas, y a la cama.
Al día siguiente se escuchaba cierto rumor entre los asistentes a la Hispacon. Se hablaba de El Ebrio de Aragón, El Borracho de la Fantasía… Aún no sé a quién es referían, la verdad (disimula, disimula…). Mi resaca me permitió llegar justo a tiempo para ver cómo cerraban las puertas del Matadero hasta la tarde. A la comida nos fuimos el grupete de Sirius, encabezado por Jorge Ruiz y Luis Besa. Luis nos aseguró que había colaborado en la “reforestación” de los caracoles. Eso se debía a una mala conciencia dada la velocidad a la que se los zampaba. Se habló mucho de presentaciones, libros electrónicos, marketing y lanzamientos. Por alguna extraña razón, sólo bebí agua. Ya a la tarde tocó el turno de mesas redondas. Acojonante la de Ci-Fi con Sergio Mars, Juanmi Aguilera y Fernando Lafuente (de mayor quiero vivir en una Esfera Dyson). El amigo Fernando tuvo a bien obsequiarme con una antología de relatos hard a la que estoy ansioso por hincar el diente. También hubo charlas sobre el libro electrónico, otra de webs de literatura juvenil y hasta otra de sexo y rock. Para finalizar, me tocó sentarme al otro lado del escenario (pese a llegar tarde) para la presentación en sociedad de Nocte.
La cena de ese día estuvo presidida por Fermín “Sable” Moreno y familia, así como el fuera de serie de Steve. El baile de cervezas comenzó. De ahí me marché a la cena oficial, donde se dieron los Premios Ignotus y el Domingo Santos (Emilio Bueso ganó con todas las de la ley). Y, cómo no, juerga nocturna. En esta ocasión me enganché a Roberto, Emilio e Ismael Biurrún, que andaban con los amigos de Ociozero: Manuel, Eva, Miguel, Fernando, Ernesto, Félix... Terminé la noche con ellos, charlando de fantasía, de Malviviendo, y hasta fumando cosas raras. Como esta gente tenía más hígado que yo, se quedaron hasta casi el amanecer. Sospecho que son vampiros.
El día siguiente tocó reunión de Nocte. Se acordaron pactos secretos con el diablo, planeamos un asesinato múltiple, hablamos de cómo deshacernos de los cuerpos y, por supuesto, de un sacrificio humano a las deidades primigenias de Lovecraft. Tiembla mundo: Nocte está aquiiiiiií…
Nos marchamos antes de comer y tuvimos que secuestrar a Juanmi para que se uniera a nosotros. El empleo de la violencia no es bueno, pero en ocasiones no queda más remedio. Espero que tengas mejor ese ojo morado, compañero.
El viaje de vuelta vino acompañado de vientos huracanados, temperaturas de 1º, aguanieve y un David Mateo que realizó un sketch de los Monty Pyton cuando paró a echar gasolina.
En Valencia me pasó algo que contaré en próximos post. Se podría titular Claudio vs RENFE (y su puta madre). Ya veréis, ya…
Por lo demás, todo cojonudo. Ya he vuelto y quiero regresar. Huesca me acogió con los brazos abiertos y se comportó conmigo de cine. Si lo llego a saber no habría meado en la calle…
NOTA: Como siempre, me dejo a personas en el tintero. Ustedes disculpen, pero debí tomar algo que me provocó lagunas de memoria…
Y mañana, las fotos... (temblad otra vez, temblad...)
martes 10 de noviembre de 2009
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12 ecos en la noche:
Que gran crónica. Bellísima y llena de pureza y de sensibilidad.
Que cabrones, que frío hacía cuando repostamos a la vuelta. El termómetro del coche marcaba un grado, pero la sensación térmica era de menos veinte. Llovía, hacia viento gélido y caía agua nieve... la manguera no encajaba en el coche, el agua me entraba a borbotones en el abrigo impermeable de las nieves... y los muy mamones tan calentitos dentro del coche hablando de películas.
Demonios, con lo callado que se te veía estaba claro que ibas a ser un crack. Lástima que me tocara viaje largo -de verdad- el domingo... Bueno, al menos nos pusimos caras :-)
¿Y lo que nos reimos viendo tus desaventuras, amigo Grumm?
Cierto que nos vieramos las caras, Akul. Tú también me pareciste un tipo serio, pero no se lo diré a nadie.
Estupenda crónica, Claudio. Muy profesional, me quito el sombrero.
Espero ansioso las fotos.
Ya he visto las que has colgado en facebook y menos mal que he salido bastante favorecido en todas. ¡Apúntate una!
Muchas cervezas, vale, pero menos mal que has sido discreto y no dices el número ni las otras bebidas.
Hola Roberto. Pues de profesional no sé, pero está claro que Huesca me da sed ;)
JOrge, tú que eres científico sabrás que los números son poco significativos a partir de un determinado número de Gintonics (ups, se me escapó). Por cierto, tengo un video que...
No hablábamos de películas. Te veíamos pelear a brazo partido con la manguera de la gasolina, empapado por la lluvia y azotado por un viento huracanado, y decíamos: hay que joderse, lo chungo que debe ser estar ahora ahí fuera.
Me alegra que los oscícolas os tratasen bien y regresaseis al espaciopuerto sin novedad o con ella (ya se lo preguntaré a David)
Entro para precisar que, en efecto, estoy en un programa experimental de reintroducción del caracol bové en la meseta castellana (con esperanzadores perspectivas). Como benefactor de la humanidad, la idea es librar Castilla del soso caracol autóctono y sustituirlo por el bove del Ebro. De paso, tal vez Jorge quiera editar al fin mis tres tomos de "La Helicicultura explicada a los niños". (un best seller incomprendido).
En el momento en que se me escapó la manguera de diesel, la de 95 no llegaba al depósito y la de 98 parecía a años luz de mi mano, me entraron ganas de emprenderla a patadas contra el surtidor. Menos mal que volví a recordar a los ewoks y el mal rollo se me fue.
jaja! Tremendo.
Jejeje, sí que somos vampiros, socio, y te juro que la próxima no te escapas: te transformamos en uno de los nuestros y a golfear hasta la llegada del día.
En fin, muy buena crónica, Claudio.
La que te perdiste, Jose Miguel. El año que viene te quiero ver el primero.
Encantado de golfear con tan buena compañía, Canijo. Si venís por Murcia, dadme un toque y nos dedicamos a chapar bares.
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