lunes 22 de junio de 2009

Día del Español

Mariano Sánchez Soler siempre dice que Yecla no existe. Es uno de esos pueblos que si no te dicen dónde está, es como si no hubiera nada. Y lo mismo le ocurre con el resto de pedanías y localidades del interior.

En una ocasión nos contó que visitó a unos amigos de Murcia. Él y su mujer fueron a un pueblecillo pequeñajo, de los que aún viven de la tierra. Allí, entre amigos y conocidos, le preguntó a uno por el aseo. El hombre, que estaba algo sordo, le contestó: ¿A CUALO?

A cualo, amigos. Aquello lo dejó en estado de shock. Hostia, decía. La hostia. ¿Pero dónde estoy?

Yo provengo de una familia pobre. Ninguno de mis abuelos sabía leer ni escribir, ni tampoco mi padre y poco más mi madre. Me crié en una casa sin libros y, como la cabra tira para el monte, he terminado escribiendo novelas.

Mi familia era de un pueblecito de Albacete. Allí se hablaba como se podía, no como se debía. Cuando tuve la edad de ocho años, una profesora me rectificó una palabra mal dicha. Al parecer decir MUNCHO estaba mal. Yo alucinaba: era la palabra preferida de mi abuela.

Por supuesto, en mi mentalidad de niño tenía claro que Muncho era más que Mucho. Se te llenaba la boca al decirla. En una ocasión se lo recriminé a un tío, y éste me explicó las reglas. Muncho es más que mucho, en efecto. Pero es que más que muncho es munchísimo, y después viene munchismo. No puede haber más de munchismo.

En el otro extremo de la cuerda se encuentran los términos poco habituales. Junto con un amigo, las noches de borrachera, nos dedicamos a decirle palabras complejas a la gente para ver cómo actúan. Hay quien piensa que concupiscencia me la he inventado. Mi amigo en cuestión tiene una palabra que, dice, le llena la boca: pingües beneficios. Decidlo en voz alta: PINGÜES. Yo creo que es la primera vez que la escribo. Por otro lado, mi preferida sigue siendo ignominia. Pingües ignominias. El sumun.

Y en estas que a la RAE le da por celebrar el Día del Español este sábado pasado. Incluso votaron sus palabras preferidas. Yo, desde esta atalaya solitaria, reivindico el uso del munchismo. ¿A cualo si no?

3 ecos en la noche:

STB dijo...

En el pueblo de mis padres, como es de castilla, se habla con más propiedad el castellano. No se dice munchismo. Es muchismo.
Muchismo guapo, muchismo bueno, etc (Y candrejos y rampla y anchoga...)
;)

Claudio dijo...

Esto puede ser el final del entendimiento entre nuestras dos superpotencias (tu pueblo y el mío). Dentro de poco necesitaremos traductores...

C.

Anónimo dijo...

Primeramente, sí que te has inventado lo de IGNOMINIA.

Segundamente... CONCUPISQUÉ???

No me coge en la cabeza que un escritorucho como tú se dedique a destripar nuestra lengua patria.

El lenguaje es una infraestructura de vocablos y palabros (o PALABLOS) en contínua evolución. Una de las últimas cosas que hizo el gran Cela fue incorporar al diccionario el verbo: SINTOCINAR, rindiéndose a la triste evidencia de la concupiscente ignominia de la plebe.

Trabucodonosor